Se le comenzó a escapar el alma
Se le olvidaba a pedazos algunas noches, o en algunas esquinas.
Guardaba trocitos en cajones olvidados,
o simplemente los introducía,
con palabras, suspiros y miradas,
en los corazones y los ojos que iba amando.
Hasta que su alma ya no estaba dentro.
Sin embargo, se emocionaba infinitamente cuando, sin esperarlo,
sentía una parte de él
regresar
de visita,
a amarlo.
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