Hoy huele como entonces,
La Unión, huele como entonces.
El pueblo huele como tantos entonces,
como tantas tardes de entonces.
Como la salida de la escuela,
el final de la pichanga,
la caminata para ir a buscarla;
cuando ella tenía esperanzas
y yo menos desilusiones.
Cada parte del ciclo contribuye al todo,
y este TODO si que es más que la suma de sus partes.
Esta tarde es como las de entonces,
pero ahora que varios no están,
siento la certeza de que el tiempo
no es más que un juego que inventamos.
Me alegra saber que esta tarde,
a diferencia de las de entonces,
muchas de nuestras voluntades
se regocijan en la contribución
al desarrollo de la conciencia.
Finalmente nos acercamos a la tarde
en que nuestas conciencias
ya no sufrirán por miedo.
Nos acercamos a la tarde infinita de la gran conciencia.
La tarde en que todos seremos
UNO y TODO.