Cabeza de Hombre (1964)

Cabeza de Hombre (1964)
Cabeza de Hombre (1964) Pablo Picasso

miércoles, 9 de noviembre de 2011


Una cinta amarrada al cuello

Sin cabeza, del cuerpo de una mujer

Que pasa trotando

Bajo la lluvia insistente

De este pueblo


La cabeza

De una mujer sin cuerpo,

Que llora  en un banco

de la plaza de armas oxidadas

de este pueblo


La lluvia que pasa trotando

Sobre el cuerpo sin cabeza

De una mujer encinta

De este pueblo

Te sigo engañando, Amor

Te sigo mintiendo


Primero fueron las mujeres,

las cervezas, los amigos


Lo peor de ahora

Es no saber con qué
Contigo / Todas

Sin Ti /  Ninguna


Cuesta decidirse entre tan

 Poca / Grande

Oferta

Y sobre todo tan

Escasa / Abundante

Demanda

No sé qué decirte

Me pareces un muerto

Entregándome una invitación

A comer


Un muerto…

¿Qué puedo decirte…?

No quisiera estar contigo

Pero tengo miedo

A morir de hambre



Déjame pedirte que te cases conmigo...aunque no pienso decirte dónde, cómo ni cuando.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Hay puertas que es mejor no abrir, 
algunas que ni cerrar 
y otras que nunca cruzar.


Peor que todas las anteriores, 
son las puertas giratorias.

lunes, 17 de octubre de 2011

Hay tanto vacío en las calles

Las avenidas se repletan de ausencias

Se hunde la luz en el asfalto, buscando

El tráfico se detiene,
Debido a las enormes colas de minutos,
Días y meses estacionados

Nada permanece en su sitio
Ni en todas partes

Se consume la perspectiva de los siglos
En libros que se reescriben a sí mismos
Aniquilándose

Los vientos avanzan marchando libres
Por las ciudades

Los continentes entristecen
En su soledad

Poco a poco se equilibra
El tiempo:

Hasta Eliminarnos

A pesar
De mis ganas de raptarte
Tus deseos de ser víctima

No tiene mayor sentido
Obedecer al arrebato

Sabiendo
Que no nos buscarán

Que ya no habrá recompensa
por cobrar

martes, 21 de junio de 2011

Desde mi pieza sin ventanas,

escucho mujeres dando discursos en la calle


En realidad, no las oigo,

las veo, descalzas

dando discursos en la calle


Lo peor, es que

aparecen a ratos

en mi pieza,

a un costado,

e incluso

encima de mi cama,

dando discursos en la calle


No las escucho,

ni las veo, 

en realidad,

pero no paran

de gritar sus discursos

en medio de la noche 

y de la calle




Así…

hasta que llega el día…

y se desaparece hasta la calle

jueves, 16 de junio de 2011

Nocturno

Calle Prat estaba sola

Soñaba la ciudad con un despertar sin ella.


Cerraban los últimos almacenes,

temerosos.


Lentamente,

a su ritmo,

los perros comenzaban su

deambular preguntando.


¿Qué hacíamos entonces?

martes, 14 de junio de 2011

¿Qué tan bueno es no traicionarse a sí mismo?

¿Qué tan malo podría resultar la perpetuidad de nuestras imperfecciones?

Si ya nos conocemos tanto.










domingo, 12 de junio de 2011

"Contigo navegaría todos los mares.

Mi único requisito
es avanzar,

aferrado

al timón de tus caderas."

jueves, 12 de mayo de 2011

Había que ayudarlo, eso nadie lo niega. 
Cuando empezó la tormenta ya era demasiado tarde. 

Había comenzado a escribir, para siempre.
Desde su sepultura se oía el murmullo de la ciudad, parecía viva.
Diremos por ahora, que nada nos preocupa. 

Después decidiremos qué hacer con el cuerpo.

.

Desesperado pedía ayuda, a quien fuera. 

La noche de la ciudad permaneció impávida a sus ladridos.
Yo lo conocí. 

Comenzó a actuar distinto, raro. 

Hasta que nada más era un fluir constante de sí mismo. 

Un tiro al aire...al centro del aire.
Se quedó mirando fijo la pantalla. 

Silencioso, mudo. 

Vio la verdad, la vida y hasta lo imposible. 

Cansado, luego, nada más la encendió.
La verdad es que no tengo nada. Pero podemos compartirlo.

martes, 26 de abril de 2011


Qué busca el hombre, ojalá en cada una de las mujeres?

Qué persigue en el infinito exponencial de sus amantes?

A qué la eterna pasión femenina?

Sus abrazos eternos y estremecimientos fugaces?


Quién establece una razón entre ambos?

De qué sirve tanta estadística ignorada?

viernes, 22 de abril de 2011

(Des) encuentros

Ahora te abrazo,
Sin haberlo decidido,
La verdad

Ahora tú me sonríes,
Enternecida,
Sin quererlo,
La verdad

Nos miramos fijo,
Temerosos,
Sin saber qué hacer,
La verdad

Eternamente,
La verdad
Se me van cayendo los conceptos,
Sin pena,
Sin dolor

Sólo la culpa se mantiene,
Susurrando consejos,
Bromeando con mi suerte

La otrora odiada rutina,
Se ha transformado en mi único equilibrio

Mientras
Sigo caminando el tiempo,
Tan ausente de mí mismo,
Como de todas partes
Seguiremos buscando alguna salida,
Seguiremos esforzándonos por recordar la entrada.
Sea como sea, no nos dedicaremos a disfrutar de nuestra estadía

jueves, 7 de abril de 2011

jueves, 31 de marzo de 2011


No hago más que crear formas y ángulos,
Ciertos matices entre el antes y el después,
Instantes capturados como espinas,
Por mis ojos.

Nombrar se ha vuelto tan inútil.
No existe un riguroso espíritu soñador

Sólo nosotros, fracasados

Intentándolo.
Cortés

Que bueno verte
Aunque no estés.

Que alegría

Saber de ti
Nada.

Tú sabes

Que no miento
Si digo que te espero

Tú sabes

Que jamás te diré donde.

Nuestros pecados

No sabes ni la mitad de lo que dices,
Y el resto lo inventas para justificarte.

Tu mayor pecado ha sido el homicidio,

premeditado inconcientemente.

El mío,

no admitirme muerto.

Ambos arderemos en el infierno,

Pero ten por seguro 
que separados.
¿Qué le puedo contar doctora?

Creo que no me ocurre nada raro,
No pienso, ni creo estar enfermo.

Tal vez, ése es el problema dirá:

“usted ya no piensa, usted ya no cree”

Le encuentro toda la razón, fíjese.


Me ha sanado.
Bien educado

Si no vomito es por buena educación,
Aquella que me ha enseñado a entenderte y a los otros.
A saber que hay un infinito, y que ni imaginarlo puedo.

Si no te asfixio es por cortesía,

La misma que me permite sonreír cada vez que miro al espejo,
La misma que cumple la función de respetarlos a ti y a los demás.

Si no grito es por abundancia,


De buena educación, cortesías y pesares.
Fuga

El tiempo juntos pierde peso,
No alcanza a tomar forma y se diluye.

Se escapa, liviano.


Y pareciera que nosotros con él.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Te sigo

Tómame de la mano y llévame donde se te antoje,
Aún así no estaré donde tú quieres.
Certezas

¿Cómo saber si es ahora?
El tiempo exacto para actuar o dejar de hacerlo

Confundido por disposición genética,

Vago buscando un asidero momentáneo
La pérdida constante de los referentes me trastorna
Me aniquila
Me agota

He aprendido tanto acerca de nada

Que puedo vanagloriarme del vacío existencial
Que da sentido a mi vida

Por compañeros, unos cuantos camaradas

Queridos camaradas.
Sólo moscas
en torno del gran foco sin forma del mercado
Bailando a un ritmo que se acelera generacionalmente
Y que poco a poco nos extravía o excluye

La crisis de los 20

La crisis de los 30
La crisis de los 40
La crisis de los 50
La crisis de los 60
La crisis de los 70
La crisis de los 80

Y nos alegra tanto aumentar las expectativas de vida


Aumentemos las expectativas de muerte.


De certeza.
Hoy huele como entonces,
La Unión, huele como entonces. 

El pueblo huele como tantos entonces,
como tantas tardes de entonces.

Como la salida de la escuela,
el final de la pichanga,
la caminata para ir a buscarla;
cuando ella tenía esperanzas
y yo menos desilusiones.

Cada parte del ciclo contribuye al todo,
y este TODO si que es más que la suma de sus partes.

Esta tarde es como las de entonces,
pero ahora que varios no están,
siento la certeza de que el tiempo
no es más que un juego que inventamos.

Me alegra saber que esta tarde,
a diferencia de las de entonces,
muchas de nuestras voluntades
se regocijan en la contribución
al desarrollo de la conciencia.

Finalmente nos acercamos a la tarde
en que nuestas conciencias
ya no sufrirán por miedo.

Nos acercamos a la tarde infinita de  la gran conciencia.
La tarde en que todos seremos
UNO y TODO.
Fatiga

Frente a un lago de miedos y desesperanzas
Abatido y a la fuga
Sin mayor escape

Cansado de nada y por todo
Sintiendo un asco heredado
De la infancia hacia la juventud
De la juventud al ahora
Y del ahora hasta las noches
En que a veces aúllo solitario

Vago ebrio con destino a ninguna parte
Quizás algún día llegue

Quizás algún día te encuentre
Y le des sentido a mi dolor
La Fiebre

Los sonidos de los días que vendrán se alejan,
Se convierten en susurros que la brisa esparce,
Como queriendo acariciar  aquello que deja de ser

El destino no es más que la constante reinvención
De nuestras almas

Y nuestras almas son aquello que creemos ser
Mientras se va forjando nuestro destino

Nada más paradójico
Nada más coherente
¿Qué te puedo decir?
No sé
No creo
Ni tampoco

De alguna forma me las arreglaré

¿Y qué tanto?

Tú,  ni ellas
Lo sabrán

Con suerte
Algún día
Yo me enteraré
Octubre con náuseas

El vidrio de mis ojos no puede dejar de tiritar,
Inquieto

Como enfrentado al vacío
De pronto me paralizo
Y ciego,
Búscome aturdido

No me encuentro en las paredes,
Al levantarme

No existo,
Inapetente,
Al medio día

Arrastrado como maniquí por la tarde
Levanto con miedo la mirada
Hacia estrellas indiferentes,
Las muy hijas de puta

Al cerrarse nuevamente mis ojos
No me queda más
Que este inútil
Vómito de palabras

Nombrar ya no sirve para nada
 El ciclo de la vida
 
Cada noche me doy cuenta,

que ayer a esta misma hora,

ocurría exactamente lo mismo.


El resto del día,

no sé lo que hago.
¿Cierto Teo?

Este niñito compro un huevito...

Nadie se lo robó
Lo Dicho


Se te perdía la mirada

y tratabas de enfocar

observándome


Tu lengua,

sin querer asomaba,

apuntando hacia un costado

de tu barbilla,

encerada 

por tanta lágrima


De pronto,

una de esas gotas 

que parían tus ojos

cayó al suelo,

quebrándose

en el cemento,

y vomitaste sobre ella 


En ese instante,

cuando pudiste expresar lo que sentías,

lo entendí todo,

y nada

sábado, 5 de marzo de 2011

Cuando logre escapar de aquí, te escribiré sólo un par de veces

Visitaré a mis amigos más cercanos a lo lejos,

Conoceré aquellos lugares que me llaman en la brisa del viento,

Sonreiré cada día al despertar,

Degustaré algo nuevo en cada esquina,

Oiré extasiado el rumor menguante de las tardes en la ciudad,

 Y la elocuencia de cada niño o desquiciado con quien pueda discutir


Incluso dejaré de derrumbarme los domingos,

Moriré cualquier otro día, nunca después del sábado.

Pero por sobre todo disfrutaré ser un anciano vagabundo, solitario y delirante.

Hasta entonces suspiraré escribiendo y pestañeando acongojado.

Te veo a la distancia, inmóvil en medio del espacio vacío;
Mientras, observas mi figura vacía en medio del espacio inmóvil.