Desde mi pieza sin ventanas,
escucho mujeres dando discursos en la calle
En realidad, no las oigo,
las veo, descalzas
dando discursos en la calle
Lo peor, es que
aparecen a ratos
en mi pieza,
a un costado,
e incluso
encima de mi cama,
dando discursos en la calle
No las escucho,
ni las veo,
en realidad,
pero no paran
de gritar sus discursos
en medio de la noche
y de la calle
Así…
hasta que llega el día…
y se desaparece hasta la calle