Cuando logre escapar de aquí, te escribiré sólo un par de veces
Visitaré a mis amigos más cercanos a lo lejos,
Conoceré aquellos lugares que me llaman en la brisa del viento,
Sonreiré cada día al despertar,
Degustaré algo nuevo en cada esquina,
Oiré extasiado el rumor menguante de las tardes en la ciudad,
Y la elocuencia de cada niño o desquiciado con quien pueda discutir
Incluso dejaré de derrumbarme los domingos,
Moriré cualquier otro día, nunca después del sábado.
Pero por sobre todo disfrutaré ser un anciano vagabundo, solitario y delirante.
Hasta entonces suspiraré escribiendo y pestañeando acongojado.
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